Dinero bien huele, salga de donde saliere, (El)


Dinero bien huele, salga de donde saliere, (El)
Era costumbre antigua atribuir al dinero olor bueno o malo. Ya Tito, el futuro emperador, cuando su padre impuso una tasa a los evacuatorios públicos, vino a calificarlo de maloliente. A lo que Vespasiano, después de llevarse un denario a la nariz, respondió cínicamente: «Y a mí que me huele bien.».

Diccionario de dichos y refranes. 2000.


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